Ética, Educación y Profesión Docente
Autor: María Loreto Nervi Haltenhoff
Práctica Educativa y Práctica Docente
La actividad pedagógica es una práctica social institucionalizada cuya intencionalidad fundamental es de carácter cultural. La sociedad del s.XXI reclama para todos una escolaridad más prolongada y una escuela concebida como el espacio protegido para el ejercicio de la inteligencia y de la capacidad valorativa, integralmente.
Entonces desde esta perspectiva la conceptualización de la práctica docente se complejiza, ya que no sólo se le atribuye la estimulación intelectual de los estudiantes, sino además el desarrollo de su condición estimativa a través de la estimulación intencional del juicio moral.
Los elementos que estan presenten y estructuran la relación son:
- La enseñanza y su intencionalidad, la definición de los bueno;
- El conocimiento y los valores legitimados social y políticamente para su transmisión, la definición del bien común;
- El aprendizaje cognitivo y ético, potenciado por la activación de los dos primeros.
La relación de los tres elementos en la práctica docente es sinérgica, se dinamizan entre sí en el transcurso del diálogo sostenido por los actores y el tiempo en el que ocurre.
Entonces se situara la ética docente y su dimensionalidad, en tres planos:
El primer plano es el ámbito inherente al conocimiento mismo.
Ejemplo:
- Ética Científica y el rigor en la búsqueda y la utilización de datos de la ciencia.
- Ética de las disciplinas sociales: tolerancia, reconocimiento y respeto por el otro, valor de los derechos humanos y de la paz, etc.
- Ética en la lectura verosímil (no verdadera) da la interpretación artística, filosófica o literaria.
- Ética en el valor de la cooperación en el deporte colectivo o en el valor de la obra bien hecha.
En segundo plano la ética pedagógica, es aquel de la relación en el cual los actores comprometidos buscan sentido al quehacer a través de la realización de los valores de la credibilidad, constituidos por la importancia de lo que se enseña, por el valor de la cultura, y del aprender, por la honradez con que se enseña.
Y el tercer plano, es en el que se movilizan valores, es aquel del contexto psico-social en el que se dinamiza la relación educativa. Es el contexto de las relaciones humanas de la sala de clases y de la escuela de carácter más espontáneo, de menor grado de intencionalidad.
Para una formación moral de los sujetos, se deberán atender a los tres planos que cohabitan en la relación pedagógica con el mismo orden de importancia. Ellos constituyen evidencia de que la práctica educativa es de carácter relacional y complejo y, por lo tanto, no puede justificarse en la linealidad Enseñanza-Aprendizaje ni la neutralidad o en la evitación de su dimensión ética, sino que debe avanzar intencionado, más allá de lo cognitivo, el desarrollo de la argumentación moral.
Según Magendzo:
“La educación para la formación de un ciudadano
ético se encuentra en la experiencia vivida.
No en la abstracción de los libros, no en
el discurso retocado, no en la retórica de un deber
ser descontextualizado.
La educación para la formación de un ciudadano
ético significa dar la oportunidad de
apertura, de desilenciamiento, de enfrentamiento
con las contradicciones e incoherencias, en
la discrepancia y en la convergencia con el otro.
La educación en valores acepta la tensión y el
problema.
La educación para la formación de un ciudadano
ético está llamada a esclarecer, a ilustrar,
a expandir la mirada. En el silencio esto es imposible.
No estamos refiriéndonos al silencio de la reflexión, de la
duda, de la contemplación,
sino que al del miedo, de la incomunicación, de
sino que al del miedo, de la incomunicación, de
la desconfianza”.
Dos Avances Significativos
El primer avance, es la incorporación a la Reforma Curricular Chilena 1996-2002, la transversalidad, es decir, los Objetivos Fundamentales Transversales, que impulsa el desarrollo cultural y personal.
En el caso de nuestra Reforma Curricular 1996-2002, los temas transversales incorporados explícitamente al currículo son:
Crecimiento y Autoafirmación Personal, Desarrollo del Pensamiento, Formación Ética y La Persona y su Entorno que, en su conjunto: “deben contribuir significativamente al proceso de crecimiento y autoafirmación personal; a orientar la forma en que la persona se relaciona con otros seres humanos y con el mundo; a fortalecer y afianzar la formación ético-valorativa, y al desarrollo del pensamiento creativo y crítico. Los Objetivos Fundamentales Transversales, junto con profundizar la formación en valores fundamentales, buscan desarrollar en los alumnos y alumnas una actitud reflexiva y crítica, que les permita comprender y participar activamente como ciudadano, en el cuidado y reforzamiento de la identidad nacional y la integración social y en la solución de los múltiples problemas que enfrenta la sociedad moderna”
El segundo avance, es la promulgación del "Código de Ética", tiene importante sensibilidad ética frente al profesional docente con la formulación de sólo 11 artículos cuya carga deontológica (ciencia o tratado de los deberes), tiene un sentido más propositivo e integrador. Dice que una relación con un esfuerzo de identificación social de un desempeño sustentado en la ética de la profesión, regido, además, por normas que regulan el comportamiento entre pares y con los demás, aquellas que regulan las relaciones con la comunidad educacional y aquellas que se refieren al tipo de relaciones a establecer con el Colegio mismo.


No hay comentarios:
Publicar un comentario